Cuaderno de Bitácora

Luego de siete días de navegación desde Singapur, Flor de Pasión llega a Jakarta tal como estaba previsto el 2 de abril de 2018 y ancló en la Marina Batavia, ya que debido a la poca profundidad en el puerto deportivo no pudo amarrar en el pontón.

Ejercicio realizado el 1 de abril que podría haber sido serio, lo precisaremos en seguida.

Domingo por la mañana, en la isla Seribu, Flor de Pasión navega con amuras a estribor con casi todas las velas desplegadas - cuando un grito resuena sobre el puente: "¡Hombre al agua! ¡Hombre al agua! " Inmediatamente, cada uno de los tripulantes se apresta a participar en la recuperación de una "defensa “que sirve para proteger el casco del barco cuando está en el muelle que el capitán arrojó por la borda para simular la situación. El tiempo es clemente, muy luminoso, y el mar está en calma. Rápidamente la boya ya está a varias centenas de metros en la estela del barco.

Uno de los miembros de la tripulación se ubica a popa y no quita los ojos de la boya mientras que el capitán informa sobre la maniobra y bajo la conducción del contramaestre Yffick, el resto de la tripulación se pone en posición para maniobrar la vela mayor y el artimon. Motor encendido, velas en posición, el barco a barlovento, el capitán hace marcha adelante-marcha atrás para derivar y volver muy despacio hacia el hombre que está en el mar dónde de una mano segura, Inès, jefa de grupo, lo agarra en la primera desde estribor.

La secuencia duró menos de diez minutos, ayudada por una meteorología favorable. Y pasada la emoción de los primeros instantes, cada uno puede felicitarse por la maniobra terminada.

Lunes 26 de marzo de 2018 al finalizar la mañana, una vez que las formalidades fueron terminadas, Flor de Pasión deja Battam y el triste espectáculo de sus playas sucias, toma rumbo sudeste por el estrecho de Riau que la separa de Bintan al este. Dirección Jakarta a más de 600 millas náuticas. Navegación lenta por el bello tiempo a través del archipiélago de Riau todavía muy frecuentado por el tráfico marítimo, aunque por embarcaciones más pequeñas.

Durante la tarde, aprovechando un mar tranquilo, la tripulación procede a realizar una nueva muestra de agua de mar dentro del programa Micromégas sobre microplásticos, la 149° pero se pierde la recolección en el mar.

Martes 27 de marzo, la expedición cruza el Ecuador por tercera y penúltima vez desde que zarpara de Sevilla hace tres años. La primera vez fue en Brasil en 2015, la segunda en Indonesia y luego en Papúa Nueva Guinea en noviembre de 2017. La próxima y última será al remontar el Atlántico desde Sudáfrica. Algunos pasajeros se suman a la costumbre de ofrecer algunos mechones de cabello a Neptuno según la costumbre cuando se cambia de hemisferio…

El pronóstico ha cambiado completamente desde que el barco efectuó un primer anclaje en el extremo sudeste de la isla Lingga cerca de un islote habitado, Pasir Panjang aunque no distinguimos ninguna presencia. Llueve todo el día, pero nos aporta un poco de fresco luego de un primer día de navegación donde el puente se había transformado en una sartén en las horas más calientes. Y llueve todavía durante una parte de la noche mientras que navegamos hacia el sur.

La mañana del miércoles 28 de marzo aporta un respiro cuando Flor de Pasión ancla en las proximidades de la isla Pekacang, una de las siete islas e islotes que llevan el nombre de “siete islas” (Pulau-Pulau Tuju). El islote se encuentra habitado por pescadores y de la llegada de algunos blancos que aprovechan para tomar sol en la playa. Comprobamos que la "norma" aquí también es como en todas las playas del mundo: la acumulación de residuos plásticos allí es desconsoladora. Al final del día, procedemos a un registro manual en el marco del programa 20000 sonidos bajo los mares.

Durante la noche del miércoles al jueves 29 de marzo, se levanta viento, unos 30 nudos y Flor de Pasión comienza a tirar peligrosamente del ancla. Afortunadamente la tripulación está alerta y rápidamente, la señal de salida es dada, aunque estuviera prevista por la mañana. Los grupos de la noche se relevan con un mar ligeramente agitado pero que progresivamente se calma, así como el viento, hasta ofrecer el espectáculo de un mar de aceite, literalmente. No hay otra opción que navegar a motor.

Desde Pulau-Pulau Tuju, hay que tomar la decisión de rodear la gran isla de Bangka por el este o por el oeste a través del estrecho que lo separa de Sumatra. Las cartas marítimas de a bordo nos dieron rápidamente la respuesta: al este, una zona vasta de varias decenas de millas náuticas es indicada como " uncharted a coral heads ", lleno de arrecifes de coral no cartografiados. En estas condiciones, aventurarse sería una inconsciencia absoluta y es pues por el estrecho de Bangka que Flor de Pasión sigue su derrotero a lo largo de la costa de Sumatra.

En un mar quieto, a medida que el barco se adentra en el estrecho, una línea de color a lo lejos pone a la tripulación sobre aviso: parece indicar la presencia de un arrecife de coral que no está indicado en la carta. Prudencia, disminución y observación: se trata en realidad de un inmenso rastro de espuma extraña y roja que el barco tarda un buen rato antes de atravesarla para seguir su camino. Aquí, el agua cambió completamente de color y la proa del barco surca un mar ocre.

Durante la noche del 29 al 30, tormentas violentas se abaten sobre nosotros, algunas cerca y otras a lo lejos sobre los relieves de Sumatra a estribor y sobre la isla de Bangka a babor, mientras que en la superficie del agua las plataformas petroleras participan de esta iluminación nocturna. El aire es denso hasta durante la noche.

Al final de un nuevo día y noche de navegación, llegamos el sábado 31 de marzo a las islas Seribu, “las mil islas” aunque no sean un poco más de cien, situadas a algo más de 80 millas náuticas al norte de Jakarta.